Viernes, 23 de Abril de 2021
nº de visitas: 31441807
REPORTAJE
NOTICIAS POR LOCALIDAD

COMPARTIR


Foto
4-04-2021
VALDEMORILLO
Los últimos pastores de Valdemorillo
Por Raquel Cubero Calero, periodista


Entrando a la localidad de Valdemorillo por la carretera de Brunete a El Escorial (M-600), subiendo por la calle San Juan, tomamos la salida a la izquierda de la calle Eras Cerradas y, una vez pasado el Polideportivo Municipal con el mismo nombre de la calle, continuamos por un camino de tierra en el que nos cruzamos con numerosas personas que pasean con atuendo deportivo y pequeños que, arropados por sus familias, disfrutan montando en bicicleta. Tras varios minutos, finalmente, llegamos a nuestro destino, la finca de los hermanos López López, los últimos pastores de Valdemorillo.

Sin duda, el recorrido ha merecido la pena. Nos sentimos unos auténticos privilegiados al disfrutar de las fabulosas vistas que nos regala la altura del cerrillo donde hemos aparcado y desde el que se divisa un valle de más de 30 kilómetros, recortado el horizonte por el skyline de la ciudad de Madrid, por sus torres y rascacielos. Es media tarde, el sol comienza su eterno descenso, pero sus rayos aún bañan los campos tapizados de árboles. El viento es suave y el silencio que nos envuelve, solo se rompe por el canto de los pájaros y el sonido del balido de ovejas y cabras que retornan a su hogar. Y junto a ellas, vigilantes y protectores, los hermanos Lorenzo y Luis López, salen a nuestro encuentro. Van a enseñarnos sus instalaciones y a compartir con nosotros cómo es su día a día, en un oficio que no conoce jornadas festivas y que requiere una entrega absoluta. 

 Lorenzo, ¿son ustedes de Valdemorillo? ¿Su familia es de este pueblo?

Sí, señor, de Valdemorillo de toda la vida. Yo soy nacido y criado en Valdemorillo.


Y esto de dedicarse al pastoreo, ¿es una tradición que le viene de familia?


Mi padre era de Valdemorillo y mis abuelos paternos tuvieron cabras y ovejas. Y, por parte de mi madre, que era de Becerril de la Sierra, su familia también tenía cabras. Mis padres se conocieron aquí en una finca y tuvieron dos hijos, mi hermano Luis y yo, que hemos seguido con la tradición familiar.


En todo este periplo de tantos años como pastores, ¿han aumentado o, por el contrario, ha disminuido el número de cabezas de su rebaño?


Pues la verdad es que hemos ido mantenido el mismo número. Vamos criando a los que van naciendo y vendiendo las mayores, -lo que se dicen viejas-. Por tanto, mantenemos un cierto equilibrio.


¿Y qué razas crían ustedes?


Tenemos de todo… varias razas: merinas, churras, entrefinas... Y de cabras igual, tenemos de todo.


Lorenzo, ¿cómo es su día a día?


Este oficio supone madrugar mucho, en algunas fechas te levantas a las seis. La jornada empieza dando de mamar a los más pequeños y a los que no los quieren sus madres. En ese caso, buscamos las cabras que tienen leche y de ellas damos alimento a los mamantones. Después damos de comer a las ovejas y cabras que van a tener crías o que están a punto de parir, ya que hay que dejarlas en la finca porque ya no pueden salir al campo. Después, coges la mochila y los perros careas y te vas al campo con el rebaño. Allí estamos seis o siete horas, y luego por la tarde cuando regresas, hay que hacer lo mismo, dar de mamar a las crías más pequeñas y alimentar a las que se han quedado guardadas.


¿Qué distancia recorren habitualmente en su jornada?


Unos seis o siete kilómetros, a veces ocho.


¿Su ganado es trashumante?


Sí, sí lo es. Hasta hace veinte años éramos trashumantes, íbamos a Segovia, tardábamos seis días en llegar. Salíamos desde Valdemorillo para el 25 de julio -Día de Santiago Apóstol- y regresábamos el 2 o 3 de noviembre, para la festividad de los Santos.


Lorenzo, ¿Esto da para vivir hoy en día?


Da para vivir… yo diría que para ir tirando, pero ya los jóvenes de ahora no quieren esto.


¿Venden ustedes los productos derivados de su ganado?


Sí, vendemos la leche, la lana y el cordero. Generalmente a pequeños compradores, principalmente de Segovia y Majadahonda.


Vemos que tienen ustedes a un joven que les echa una mano…


Sí, es un joven que viene de Madrid. Vive en Madrid y estudia allí, pero siempre que puede y sus estudios se lo permiten, viene a echarnos una mano porque es un apasionado de todo esto y quiere aprender el oficio.  


¿Tienen ustedes algún familiar que vaya a continuar con esta tradición ganadera?


Sinceramente, no. Esto lo mantenemos mi hermano y yo, los jóvenes de ahora no quieren esto ni les gusta. Cuando mi hermano y yo lo dejemos, se perderá porque aquí en Valdemorillo, los últimos pastores que quedamos somos nosotros.


¿Qué hay que tener para ser un buen pastor?


Hay que tener… Bueno, lo primero que te guste porque tienes que venir todos los días. Hay que tener paciencia y capacidad de esfuerzo y sacrificio.


¿Es cierto que siempre se tiene algún animal que resulta ser el favorito por algo en especial?


Pues verás, te voy a contar... Hace años, estuve ocho meses con muletas en casa porque me caí de una pared y me fastidié los ligamentos de una rodilla. Por ello, estuve sin venir, sin ver al rebaño esos ocho meses. Pues cuando volví, el primer día, llamé a una cabra que crié a biberón desde chiquitina y, solo llamándola una vez, vino desde más 30 metros donde estaba y se me puso junto a las piernas. Siempre que me ve sentado en cualquier sitio, viene a mi lado como si fuera un perro. Se llama Cristina.


Pues a Cristina, no la venderá, ¿verdad? Será como de la familia…


Y tanto que es como de la familia. De hecho, le dedico dos páginas de un libro que escribí y que se titula “Vivencias de un pastor”.


Y ¿Cómo se le ocurrió escribir un libro?


Estuve ingresado con neumonía en el hospital durante quince días y pensando, me dio por decir “voy a ponerme a escribir un libro”. Así que cogí un papel y un bolígrafo y me puse a escribir… tardé un año en terminar el libro.


Pues yo no me pierdo ese libro, así que estaré pendiente para saber cuándo hay nuevos ejemplares disponibles. Por cierto, tengo curiosidad por saber si hay lobos en la zona y si suponen un peligro para su rebaño.


Tengo 52 años y por aquí, por Valdemorillo, nunca los he visto, pero por El Escorial y pueblos de por aquí cerca, ya están matando terneros y ganado. Es mejor no pensar que puedan llegar en cualquier momento.


¿Y los jabalíes? ¿Son peligrosos?


Hay una enfermedad que padecen los jabalíes que pueden transmitir a las ovejas y cabras si transitan por el mismo lugar. Pero peligro de que las puedan atacar, no.  Yo he visto jabalíes a las dos y las tres de la tarde en medio de las ovejas, y nos las han hecho nada.


Y, hablando de peligros, ¿ha sentido usted alguna vez verdadero miedo por su rebaño?


Sí, muchas veces he pasado miedo por ellas. Recuerdo una tormenta descomunal de hace quince años… cuando las tormentas se ponen peligrosas y empieza a llover o a granizar, hay que salir corriendo para resguardar el ganado.


Sin ir más lejos, el pasado mes de enero lo pasamos muy mal con la nevada que dejó la tormenta Filomena. El camino estaba impracticable y tuve que subir andando desde el pueblo. Los animales estuvieron más de una semana aquí encerrados, a base de comida y de agua, pero sin poder salir.


Ya ha oscurecido. El rebaño, como cada noche, está guardado. Así que nos despedimos de Lorenzo y de Luis, deseándoles aún muchos años de labor para que esta hermosa tradición no perezca. Ha sido un lujo poder compartir unas horas con los últimos pastores de Valdemorillo.



Comentarios
Queremos saber tu opinión

Si estás registrado, introduce a continuación tu usuario y contraseña. Puedesregístrarte aquí.
EMAIL
CONTRASEÑA


Si no recuerda su contraseña, pulse aquí para enviarle un recordatorio.



PERIODICO EN PDF
DESCARGAR
Descargar Acrobat Reader portada
PORTADA | POLITICA | SOCIEDAD | CULTURA | EDUCACION | MEDIO AMBIENTE | SALUD | DEPORTES | REPORTAJE | OPINION
Motor | Toros | Cine | Agenda cultural | La última | Humor | Callejero | Staff | Hemeroteca | Dossier comercial